Uso de sal: errores comunes y cómo evitarlos
- Cocina MAC

- 13 oct
- 3 Min. de lectura
La sal es uno de los ingredientes más antiguos y usados en la cocina, pero también uno de los que más errores genera. Su uso de sal influye directamente en el sabor y en la salud.
Su uso parece sencillo, aunque la línea entre realzar el sabor o arruinar un plato puede ser muy delgada. Cocinar con poca sal no solo es una cuestión de salud, también es una oportunidad para descubrir nuevos matices y aprender a usar condimentos bajos en sodio que mantienen el sabor real de los alimentos.
En Productos MAC incluso contamos con mezclas que ya incorporan un toque de sal junto a especias naturales, ideales para lograr equilibrio sin tener que añadir más. En este artículo te contamos los errores más comunes al usar sal y cómo evitarlos, con consejos prácticos para lograr platos sabrosos, equilibrados y más saludables.
1. Errores en el uso de sal: creer que más sal significa más sabor
Uno de los errores más comunes en el uso de sal es pensar que más cantidad mejora el sabor. Cuando abusamos de ella, los ingredientes pierden su carácter y el paladar se acostumbra a un gusto fuerte que termina opacando todo lo demás.

¿Cómo evitarlo?
Prueba tus preparaciones antes de añadir más sal. Si notas que falta sabor, combina hierbas y condimentos naturales como ajo, cebolla, pimienta o comino MAC, que realzan el gusto sin aumentar el sodio.
2. Cocinar “al ojo” sin medir la sal
Agregar sal sin medir puede parecer práctico, pero es la causa más frecuente de exceso de sodio. Una pizca de más en cada comida, repetida a diario, se convierte en un hábito difícil de controlar.
¿Cómo evitarlo?
Usa cucharas medidoras o una balanza de cocina. Recuerda que menos es más: puedes terminar el plato con un toque de condimentos bajos en sodio MAC, que conservan el sabor auténtico sin comprometer la salud.
3. Agregar la sal en el momento equivocado
El momento en que se añade la sal puede transformar completamente una receta. Si la incorporas demasiado pronto, especialmente en caldos o guisos, el líquido se reducirá y la concentración aumentará. Si la añades muy tarde, el sabor no se integrará bien.
¿Cómo evitarlo?

En guisos o sopas, agrega sal al final.
En carnes, sala unos minutos antes de cocinar.
En verduras al vapor o salteadas, una pizca justo antes de servir.
Este control del tiempo marca la diferencia entre una comida equilibrada y una sobrecargada de sodio.
4. No aprovechar el poder de las especias
La sal no es el único camino al sabor. Las mezclas naturales y las especias pueden transformar por completo una receta, equilibrando los sabores dulces, ácidos o picantes.
¿Cómo evitarlo?
Atrévete a experimentar con mezclas que combinan sal y especias naturales, como algunas versiones de MAC, que ya vienen balanceadas para ofrecer el punto justo sin necesidad de añadir más. O prueba Guisamac, que logra el mismo efecto sin exceso de sal, ideal para quienes buscan reducir el sodio sin perder sabor.
5. Ignorar el sodio oculto
Muchos alimentos procesados, como panes, embutidos, salsas o snacks, contienen grandes cantidades de sodio aunque no sepan salados. Este “sodio invisible” puede superar fácilmente la cantidad diaria recomendada.
¿Cómo evitarlo?

Lee siempre las etiquetas nutricionales y busca alternativas con menos sodio. En casa, opta por mezclas sin exceso de sal de Productos MAC, que aportan sabor auténtico sin ese exceso que pasa desapercibido.
Conclusión:
Cocinar con poca sal no significa cocinar sin sabor

Reducir el consumo de sal es una decisión consciente que no tiene por qué restarle placer a la comida. Usar condimentos naturales y bajos en sodio no solo mejora tu bienestar, también te permite redescubrir el sabor real de cada ingrediente.
Aprender a controlar el uso de sal en tus recetas te ayudará a disfrutar del sabor real de los alimentos.





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